MASONERÍA AL DÍA / Rodrigo Pica Flores: Gran Logia despide a un gran Hermano, un gran hombre


Rodrigo Pica Flores: Gran Logia despide a un gran Hermano, un gran hombre


Fue una ceremonia llena de emotividad, de sensaciones y opiniones que se repetían una y otra vez como parte de un patrón que caracterizó al Hermano Pica. Sus grandes cualidades humanas- humildad, generosidad, amor, desinterés, su permanente deseo de colaborar, de compartir, de fraternizar marcaron la tónica de cada una de las personas que quisieron despedirlo.

El Gran Maestro Sebastián Jans P, al hacer uso de la palabra, dijo que venía a esta última despedida a expresar el profundo pesar y consternación por un hombre que encarnó, en el actuar público, las mejores virtudes de la Orden. Aquilató como una responsabilidad el cómo debía actuar según los principios masónicos. Seguramente en la Orden encontró un aliciente para reafirmar sus propias convicciones y principios transformándose en un modelo de hombre público. 

Luego recordó cómo lo había conocido personalmente cuando ya era Maestro y un gran exponente del Derecho republicano. “Trascenderá como el hombre que siempre se acercaba a cada persona con mucho respeto. Su tolerancia, pluralismo, equidad lo distinguieron en todos los niveles. Cuando le preguntaba cómo podíamos inspirar debates para ayudar a los momentos que nos tocaba vivir, su respuesta era siempre “aceptando nuestra diversidad”. Su argumentación nos deja una gran enseñanza y te vas con nuestro elogio y cariños fraternal”, cerró el Gran Maestro.

Sus Hermanos a través de su Venerable Maestro de la Logia, Concordia 151, a la que pertenecía el Ministro Pica, lo recordó como un gran eslabón, como un gran aporte a la docencia masónica. Dijo “nos corresponde a nosotros mantener viva la memoria de nuestro Hermano”. Al describir los 13 años que estuvo en la Orden y los cargos que ocupó, todos realizados con entusiasmo, pasión y mucha humildad pues había demostrado  que desde cualquier espacio se podía servir. Era un faro que iluminaba los momentos tensos. 

Las palabras de despedida se sucedieron unas a otras y cada una de ellas refleja el cómo el Hermano y Ministro Rodrigo Pica supo trascender en su cortos y fructíferos 44 años de vida. La Presidenta del Tribunal Constitucional, Nancy Yañez, además de reiterar las cualidades del Ministro dijo que había forjado una brillante carrera en el Tribunal Constitucional  desde 2006 y que había ejercido todas las funciones asignadas con la pasión y esencia de su ser. Conocía la historia del Tribunal como si hubiese sido una historia vivida en su cerebro.

La Ministra  Ana Chevesich, en representación de la Corte Suprema dijo que el Ministro dejaba un gran vacío no solo en el mundo jurídico, pues la pena mayor que sentían era a nivel humano: su humor, su permanente disposición a colaborar, su exquisito paladar y la pasión que colocaba en cada faceta de su vida era un gran legado.

Tanto la Decana Subrogante de la Escuela de Derecho de la U. de Chile, Renee Rivero Hurtado, como el Decano de Derecho de la Universidad Central, Rafael Pastor, destacaron sus cualidades académicas, y el cómo este tipo de personas eran las necesarias en nuestro país.

La Universidad Central, institución que lo formó como abogado y que luego lo incorporó como docente reconoció que este alumno había representado los altos intereses formativos. Licenciado con distinción, se destacó como uno de los mejores alumnos.

Si hay algo que distinguió también a este Hermano, fue su gran sentido del humor, su gusto por los vinos y el buen yantar. De esta faceta se encargaron  su gran amigo, su propio hermano, su suegra, su hermana, su cuñado. Anécdotas, historias que sacaron sonrisas en medio de la tristeza, pues como dijo su hermana Anda Carolina “ no sólo se perdía a un gran hombre, sino el pilar de la familia”.

Su señora Francisca Winkler Díaz cerró diciendo que todos los abrazos y palabras recibidas se habían sentido reales y sinceras y eso era lo que generaba Rodrigo, su esposo y compañero. 

Querido Hermano te fuiste en época de solsticio, y no volveremos a oír tu voz pero queda tu memoria.